September 17, 2015 @cvbelieve

Villanueva, sin un pelo de tonto

Al pequeño Charlie Villanueva le diagnosticaron un padecimiento llamado alopecia, y él sólo pudo pensar que se trataba de una sentencia de muerte.

“Cuando al principio pasó no sabía lo que era. Pensé que era cáncer porque nunca había escuchado de alopecia o algo parecido. Lo único que yo asociaba con la caída del cabello era cáncer. Así que pronto asumí que yo tenía algún tipo de cáncer”, manifestó en entrevista telefónica.

Con tan sólo 10 años, a Villanueva se le cayó el cabello de todo el cuerpo, y aunque parecía que le volvería a crecer, para sus 12 años se quedó completamente.

De acuerdo a la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la alopecia es un padecimiento del que se desconocen las causas pero no tiene otra consecuencia más que la pérdida total o parcial del cabello.

Pero lo que no fue una sentencia de muerte, sí lo convirtió en blanco del abuso de los muchachos con los que creció en Queens.

“Fue muy duro, muy muy duro”, comentó. “Los niños pueden ser muy malos y crueles. Y no entienden lo que un niño de 10 años está atravesando. Yo nací con mi cabello. Y a esa edad lo comencé a perder y para los 11 ya lo había perdido por completo”.

Los burlas de quienes lo rodeaban no solo afectaban su vida cotidiana, sino que minaron su personalidad.

“Yo no confiaba en mí persona. No me gustaba lo que veía en el espejo. Me oculté en un cascarón y traté de ocultarlo. Solía usar gorra para que otros no lo vieran. Era dificil, fue algo que me tomó unos cinco o seis años de aceptar”, declaró.

Fueron las canchas de basquetbol en Elmhurst, el barrio donde creció con sus padres originarios de República Dominicana, las que le brindaron la oportunidad de encontrar su personalidad

“El basquetbol se convirtió en mi todo, la herramienta que utilicé para combatir esta condición. Nunca me sentí cómodo conmigo mismo, pero cuando estaba en la cancha de baloncesto, ahí me sentí normal. Ahí era donde la alopecia no era un factor en mi vida. La gente comenzó a sorprenderse de lo bien que podía jugar, y dejaron de comentar sobre mi falta de cejas. Así que me enfoqué en practicarlo porque el basquetbol me hacía sentir bien”, señaló.

Villanueva está a punto de comenzar su onceava temporada como jugador de la NBA luego de firmar un contrato por un año con los Dallas Mavericks, pero se está dando el tiempo de filmar una película sobre su vida y de cómo se convirtió en el primer jugador profesional de baloncesto con alopecia.

“Mi meta siempre ha sido ayudar. Y creo que contando mi historia, sobre todo lo que he tenido que sobreponerme, a todo lo que tuve que enfrentar para vivir mi sueño, puede ayudar a muchos otros que padecen de lo mismo para salir adelante”, expresó Villanueva.

Triste por Quisqueya

Villanueva dijo que fue triste ver a República Dominicana quedar fuera en la clasificatoria para los Juegos Olímpicos de Río 2016.

“Fue una decisión muy difícil de tomar, pero quería enfocarme en mi familia. Mi prometida está embarazada y tengo un hijo en Canadá. Así que esa fue la prioridad. Pero estuve en contacto con los muchachos y espero que para la próxima oportunidad los pueda acompañar”, dijo.

Tumbando caña

El arribo de Karl-Anthony Towns a la NBA fue, para Villanueva, una buena noticia pues muestra que el deporte dominicano se está diversificando.

“Tenemos una historia con Tito Hortford, el primero que llegó, pero ahora hay más muchachos compitiendo y saliendo adelante en este deporte. Yo he podido viajar al país de mis padres para inaugurar canchas porque el baloncesto es muy popular allá, así como en otros lugares de América Latina”, señaló.

Jugar con Dirk Nowitzki

“¡Wow! Jugar con él es un grandioso. Primero porque Dirk es un tipo muy humilde. Trabaja muy duro. Su ética de trabajo, a su edad, es excepcional. El poder ver eso, estar ahí con él, es fenomenal. Es uno de los mejores en su posición en la historia del juego”.

Credit: El Diario
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